Los consumidores de estrés no aumentan en todos los casos


Los que comen estrés y las personas que padecen hambre comen aproximadamente la misma cantidad en una situación neutral

Aquellos que compensan el estrés a través de una mayor ingesta de alimentos no necesariamente viven más saludables que las personas que comen menos en situaciones estresantes. Este fue el resultado de un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Konstanz. Tanto los comedores de estrés como los hambrientos de estrés viven de acuerdo con el principio del equilibrio. Si bien los consumidores de estrés reducen su consumo de alimentos en momentos relajados, aumenta con el hambre, que a su vez come menos bajo tensión.

Los consumidores de estrés no viven en general poco saludable Dr. Gudrun Sproesser, Prof. Dr. En su estudio, Harald Schupp y la directora del proyecto, Prof. Britta Renner, del proyecto "Eatmotive" del Departamento de Psicología, investigaron si los consumidores de estrés compensan su comportamiento alimentario cuando están estresados ​​al comer menos en situaciones relajadas. Al mismo tiempo, examinaron si tiene sentido alentar a los consumidores de estrés a ejercer más autodisciplina. Para hacer esto, llevaron a cabo experimentos en los que los participantes experimentaron una situación estresante, agradable o neutral. Luego se evaluó la cantidad de comida que habían consumido.

Como se esperaba, los consumidores de estrés en realidad comieron más que los hambrientos de estrés en situaciones estresantes. Por otro lado, los hambrientos de estrés en situaciones positivas consumían significativamente más que los que comen estrés. "El patrón de alimentación de los consumidores de estrés y el hambre de estrés se ha revertido completamente aquí, por lo que podemos hablar de un patrón de compensación", explica Sproesser. En situaciones neutrales, ambos comieron aproximadamente la misma cantidad.

No aliente a quienes comen estrés a ejercer autodisciplina Según los investigadores, no ayuda alentar a quienes comen estrés a ejercer autodisciplina. Esto es incluso contraproducente, ya que aumenta el nivel de estrés e incluso puede desequilibrar aún más el comportamiento alimentario.

Como también muestran los resultados del estudio, los consumidores de estrés no necesariamente viven más saludables y son gordos. "El comportamiento alimentario de los que comen estrés puede conducir a la obesidad a largo plazo si el estrés prevalece sin ser compensado por situaciones positivas", explica Sproesser. El estudio fue publicado en la revista científica "Psychological Science". (ag)

Imagen: Rainer Sturm / pixelio.de

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